Íngrid Betancourt valora perdón de FARC por secuestros en Colombia

La colombo-francesa Íngrid Betancourt, quien estuvo secuestrada seis años por las FARC en la selva, valoró este miércoles el perdón público que le pidieron los jefes de esa exguerrilla, destacando que por primera vez sintió a seres humanos con “empatía y dolor”. 

La excandidata presidencial, símbolo internacional del flagelo del secuestro, se emocionó con el gesto que tuvieron los exguerrilleros de reconocer el daño y la “humillación” que les causaron a miles de personas que tomaron como rehenes.

“Esta última carta a mí sí me llegó, sentí que algo había cambiado (…) Mirando esas palabras que ellos usaron, por primera vez hablan desde lo profundo de su corazón”, señaló a Blu Radio.

Liberada en una operación militar en 2008, Betancourt añadió que nunca antes había sentido “la humanidad” de los comandantes que la tuvieron secuestrada en condiciones crueles. 

“Por primera vez yo tengo en frente de mí seres humanos que no los tuve en la selva; en la selva yo tuve doctrinarios, tuve enemigos. Leo esta carta y digo aquí hay humanidad”, comentó. 

Después de terminar con un conflicto de poco más de cinco décadas, mediante un acuerdo negociado en Cuba, el ahora partido FARC está respondiendo ante un tribunal de paz por delitos atroces como el secuestro, el reclutamiento de menores y la desaparición de miles de personas.

El lunes Rodrigo Londoño, el último jefe de la rebelión armada y actual presidente de la fuerza política que lleva el mismo nombre de FARC, publicó una carta junto a sus compañeros del antiguo Secretariado -su máximo órgano- arrepintiéndose de los secuestros que calificó como un “gravísimo error”.

La organización armada se financió con esa práctica y la usó como método de presión política. 

“Este lastre (…) hoy pesa en la conciencia y en el corazón de cada una y cada uno de nosotros”, agregó Londoño en el texto. 

Betancourt, de 58 años, destacó el “valor” de los pasos que está dando la exguerrilla y reafirmó su “decisión de perdonar”. 

El lunes, antes de conocerse la carta de perdón, la expolítica había compartido su dura experiencia ante la Comisión de la Verdad, de carácter extrajudicial y surgida del acuerdo de paz.

Entonces descartó un encuentro cara a cara con los exjefes rebeldes, alegando que no veía una “reflexión íntima” sobre el sufrimiento que le causaron.

Los exguerrilleros que están rindiendo cuentas deben confesar sus crímenes y reparar a sus víctimas para no ir a la cárcel y recibir penas alternativas. Si incumplen, encaran condenas de hasta 20 años de prisión.

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