Laboratorios universitarios han realizado 328 mil test PCR

A seis meses de la detección del primer caso de covid-19 en Chile, la red universitaria de laboratorios que colabora en la gestión de la emergencia en el país, ha realizado un total de 328 mil test PCR, casi un 13% de la capacidad diagnóstica a nivel nacional.

Los resultados fueron expuestos por el Dr. Fernando Valiente, académico del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en una conferencia organizada en conjunto por la Academia Chilena de Ciencias y científicos integrantes del su programa Ciencia de Frontera, una iniciativa destinada a promover y difundir la actividad de jóvenes investigadores nacionales.

“La pandemia ha demostrado que hay un recurso humano súper capacitado que podemos utilizar. Esto está demostrando que hay una misión país y que los investigadores se pueden reformar para trabajar en esto. Lo vimos solo en diagnóstico, sino en otros casos, como por ejemplo el desarrollo de ventiladores. La colaboración ha sido clave”, señaló el Dr. Valiente.

“Muchos de estos laboratorios estaban con proyectos vigentes, por lo tanto tuvieron que reconvertir toda su infraestructura y personal técnico para apoyar el diagnóstico”.

La Dra. Cecilia Hidalgo, presidenta de la Academia de Ciencias, valoró el aporte de los investigadores en todo el país, tanto en la gestión epidemiológica como en el avance de estudios científicos que serán clave para comprender el avance de la pandemia en el país y, de la misma manera, estar mejor preparados para una eventual próxima emergencia.

“Para la Academia de Ciencias y la comunidad científica en general es un motivo de orgullo que tantos investigadores en el país, incluyendo integrantes de la Academia y del grupo de Ciencia de Frontera, estén colaborando desde sus laboratorios, y que incluso más allá de su aporte en el diagnóstico, estén del mismo modo generando conocimiento y desarrollo científico que será de gran importancia para el país en los próximos años”.

Son en total 30 laboratorios –en los que se desempeñan profesionales, académicos y estudiantes de pregrado y postgrado– en 29 universidades (hay dos en la U. de Chile), presentes en 14 regiones del país y donde se desempeñan 690 personas. Su operación ha requerido cerca de $6 mil 200 millones, de los cuales 1500 provienen de fondos públicos y $4700 de donaciones privadas, precisó el Dr. Valiente.

“La gran pregunta es hasta cuándo seguiremos testeando. Quizás no paremos hasta el final de la pandemia y es una cuestión fundamental que tenemos que plantear, ya que seguimos al alza en los casos y también en la cantidad de exámenes que se necesita analizar”, reflexionó el científico, quien es parte del laboratorio del programa de Virología del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM), ubicado en el Campus Norte de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Diariamente, la red procesa alrededor de 4200 muestras, lo que equivale, en promedio, a un 15% de los diagnósticos que se llevan a cabo en el país. Sin embargo, este porcentaje difiere entre las distintas regiones. Mientras en la Metropolitana la red universitaria ha realizado el 11,9% del total de la zona, en Atacama el número se dispara a un 91%. Magallanes (60%), Los Ríos (44%) y Antofagasta (23%) son otras regiones de alta dependencia.

“Es un dato no menor porque si sacamos a todos los laboratorios universitarios, en caso de que volviéramos a un escenario de normalidad, nos vamos a quedar con un 15% menos de diagnóstico. El caso de Atacama, por ejemplo: si cerrara ese laboratorio, la región se queda sin poder hacer diagnósticos. En la Metropolitana se hacen muchos test, pero la dependencia es menor y la cifra se diluye porque hay más laboratorios. Por eso el plan hay que pensarlo muy bien de ahora en adelante.”.

Desarrollo científico

El Dr. Valiente es integrante de uno de las decenas de laboratorios chilenos que reconvirtió sus capacidades para contribuir a la gestión de la emergencia sanitaria, liderada por los ministerio de Salud y de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Gran parte de los estudios en estos centros, agregó el académico, están hoy detenidos, pero eso no ha impedido que el conocimiento en ciencia básica construido en los últimos años permitiera agregar aun más valor a su función en el diagnóstico.

Además de su aporte a la gestión de sanitaria, el científico del ICBM de la Universidad de Chile destacó que la contribución de los laboratorios apunta en dos direcciones: uno, la instalación de capacidades para colaborar con futuras pandemias; y segundo, con el desarrollo de soluciones tecnológicas y de innovación que demuestran el valor de la ciencia básica.

Entre estos proyectos se cuenta el repositorio Genomas de SARS-CoV-2 en Chile, liderado por el Dr. Miguel Allende, – miembro correspondiente de la Academia Chilena de Ciencias– creado para secuenciar el genoma del virus circulante en el país. La plataforma recibe información de los investigadores que realizan diagnósticos en la red universitaria.

Para el Dr. Fernando Valiente –quien en los últimos años ha estado dedicado al estudio del VIH en su laboratorio de ICBM y es fundador de la iniciativa CHAIR (Centro de Investigación Integral en VIH/SIDA) en la Universidad de Chile– el proyecto de vigilancia genómica es una colaboración fundamental para la ciencia nacional que tendrá impactos significativos para el país en el manejo epidemiológico.

“Es extremadamente importante vigilar las variantes circulantes del virus para poder vigilar y hacer desarrollos locales. Si en meses más hay nuevas variantes y los implementos que utilizamos para los PCR no alinean de manera efectiva, vamos a tener que generar algo local. Y eso es algo que también se ha estado haciendo, con empresas chilenas que han generado sus propios kits diagnóstico”.

Entre otros proyectos universitarios, se cuenta uno en el mismo laboratorio del ICBM de la Universidad de Chile, en el cual los investigadores han desarrollado un sistema de detección de anticuerpos neutralizantes para SARS-CoV-2 y que puede ser utilizado en la mayoría de los hospitales y universidades del país; y otro en la Universidad Andrés Bello, con un grupo de científicos que logró desarrollar racks magnéticos para la extracción de RNA.

Según el integrante del programa Ciencia de Frontera de la Academia Chilena de Ciencias, para el país es fundamental haber dejado instaladas estas capacidades, incluso más allá del tiempo en que tengan autorización legal de funcionamiento mientras se prolongue el estado de excepción constitucional.

“La idea que se tiene de esta red es que pueda volver a sus condiciones normales, y que en emergencia se pueda reconvertir nuevamente. Y eso lo podemos lograr de manera rápida, porque de seguro van a venir otras pandemias en el futuro. Y ahí tenemos que ocupar las universidades, donde hay mucho recurso humano e infraestructura. Y hoy lo potente es que la universidad está ayudando a combatir la pandemia desde algo que antes no podía hacer. Se tuvieron que generar conversaciones a alto nivel de los ministerios para lograrlo”.

Colaboración y complejidades

El inicio del ingreso de la red de laboratorios universitarios al manejo de la emergencia sanitaria se gestó a fines de enero, con una comunicación entre las sociedad de Bioquímica y Biología Molecular y la de Microbiología, y los ministerios de Ciencia y Salud, cartera que lidera la estrategia general de diagnóstico, que incluye a laboratorios públicos y privados, hospitales, el ISP y a dos empresas salmoneras.

Tras un primer catastro de la infraestructura de las universidades en todo el país, el plan para su implementación comenzó a mediados de febrero, 20 días antes del primer caso detectado en Chile. Un total de 42 laboratorios cumplían los requisitos solicitados por la autoridad: bioseguridad nivel 2, personal calificado y experiencia en el manejo de muestra, y algunas consideraciones técnicas a nivel de implementos y del liderazgo de los equipos.

Según el Dr. Valiente, una de las mayores complejidades del proceso ha sido la tarea de extraer el RNA del virus (para lo cual los laboratorios universitarios no disponen de herramientas automatizadas) y el uso de más de 300 tipos de kits diagnóstico. “No es posible homogeneizar eso y ha sido una de las principales dificultades que hemos enfrentado en estos ocho meses de historia”.

Para ello, el laboratorio instalado de la Universidad de Chile comenzará en la segunda quincena de septiembre con la operación de un robot de química abierta que automatiza parte del proceso, y que además resolverá la brecha por la amplia gama de kits de diagnóstico disponibles.