Una startup francesa lanza tiendas autónomas con inteligencia y visión artificial para servir al cliente

Storelift ha lanzado una serie de establecimientos inteligentes en los que los clientes pueden comprar sin la presencia de ningún empleado. Esta innovación, es la consecuencia de la actual pandemia y la evolución de los comercios que en estos últimos años han visto crecer los recursos tecnológicos en sus instalaciones.

Estos meses de cuarentena la tecnología, especialmente los robots han poblado el planeta como respuesta a la necesidad de mantener las distancias entre humanos para frenar el contagio. Robots reponedores que vigilan que las estanterías están repletas de productos en orden. 

Antes de la llegada de los robots, fuimos testigos de la aparición de las cajas registradoras automáticas donde cada cliente se ocupa de pasar el código de cada producto y pagar el precio total, la mayoría de las veces sin ayuda de ningún empleado. El siguiente paso en esta evolución son las tiendas de Amazon Go y ahora estas tiendas de Storelift

Bajo el nombre de Boxy, las tiendas pretenden dar el mismo servicio que una tienda tradicional, pero sin la necesidad de mantener a un empleado o varios durante todas las horas que esté abierta. Su intención es colocarlas en los vecindarios, evitando que los clientes tengan que desplazarse muy lejos para hacer una compra.

Estos contenedores están repletos de sensores que detectan cada paso de sus clientes. Para entrar es necesario descargar en nuestro smartphone la aplicación y escanear el código QR que se ofrece a la entrada. El cliente puede pasear tranquilamente por los estrechos pasillos donde se guardan todos los productos en neveras o armarios protegidos. 

Para saber si se ha escogido un producto la compañía utiliza sensores de peso en los estantes y vigilancia basada en inteligencia artificial. Al terminar, sólo es necesario volver a escanear el código QR a través del cual recibimos la cuenta con todos los productos seleccionados y se realiza el pago online

Este sistema, en teoría, simplifica el servicio para los clientes tanto como para el empresario. Todos esos sensores sirven también para reconocer los productos en los que está interesado el consumidor antes de que lo escoja y ofrecerle descuentos en el momento. Mientras, el empresario recibe informes de los gestos y preferencias de sus clientes con sugerencias de mejora en la distribución del local y los precios.

La compañía ha asegurado a Venture Beat que no utilizan sistemas de reconocimiento facial y no recopilan datos personales, pues el uso de los establecimientos no se asocia a nombres gracias a ese sistema de código QR, respetando así la ley europea GDPR.